miércoles, 16 de diciembre de 2009

Conversando Con La Roca


"Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me  guiarás y me encaminarás" (Salmos 31:3).

Cierta noche, una pequeña niña hacía, suavemente, sus  oraciones. Su madre le dijo: "Yo no estoy oyendo a usted,  querida". "No se preocupe, mamá", contestó ella con firmeza,  "yo no estaba conversando con usted."

¿Hemos tido, como aquela niña, la costumbre de conversar con  el Señor? ¿Estamos conscientes de lo qué hacemos? ¿Hemos creído, firmemente, qué el Señor nos oye y nos contesta?
¿Estamos prestos a aceptar Su respuesta, sea ella afirmativa o no?

El grande secreto de una vida feliz y bendita es colocar  todos nuestros anhelos, dudas, inquietudes y todo el más, en  la presencia de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo.
Sólo Él tiene la respuesta correcta, la decisión más  acertada, el mejor camino a seguir. A Su lado caminamos  tranquilos y seguros y podemos creer que no erraremos la  dirección.

Cuando conversamos con el Señor, sin que los otros puedan oír, estamos le diciendo que en él está colocada toda  nuestra confianza. ¿Por qué buscaríamos otros lugares si  solo Él tiene la mejor palabra, el mejor consejo, la mejor  solución para todo cuanto nos aflige? Es nuestra roca y  castillo y nadie puede nos bendecir como nuestro Dios.
Pasa usted por un momento difícil, converse con la Roca. Si  necesita hacer una opción y no sabe lo que decidir, converse  con la Roca. Si su vida parece haber desmoronado y usted no  tiene fuerzas para reconstruirla, converse con la Roca. Si  usted está se sintiendo la más feliz de todas las criaturas,  sonría y agradezca a la Roca.
Jesús es nuestra Roca y no debemos nos alejar de ella en  momento alguno. Firmados en ella tendremos la plena convicción de que seremos felices para siempre.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Powered By Blogger