"Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca" (Mateo 7:25).
La durabilidad de cualquier edificio depende de tres cosas: los materiales utilizados, conocimiento ejercitado en su construcción y su fundación. materiales inferiores, mismo usados con habilidad, no pueden aguantar por mucho tiempo los elementos de la naturaleza. Ni los materiales superiores, si usados con negligencia, podrán resistir. Una combinación de materiales perfectos y sabiduría en la construcción es necesario para que el edificio permanezca por largo tiempo. Es necesario también que sea construido
sobre una fundación sólida.
Necesitamos aplicar las mismas verdades en la construcción de nuestras vidas. Los materiales a ser empleados deben ser escogidos con cuidado y el trabajo de la estructura debe ser realizado con planificación y sabiduría. Su base debe ser fundada sobre terreno sólido.
Jesus desafía a cada un de nosotros, en el Sermón del Monte, a construir para la eternidad. Él nos persuade a rechazar materiales inferiores como el egoísmo, la lujuria, la hipocresía y el odio. Tales materiales solo conducen a fracasos y destrucción.
Los materiales que Él recomienda para que la construcción de nuestras vidas permanezca por largo tiempo, hasta la eternidad, son: humildad, mansedumbre, rectitud, misericordia y pureza. La calidad de estos materiales fue testada y probada a través de los siglos.
Debemos estar atentos a las instrucciones del Maestro Arquitecto. Siguiendo Sus recomendaciones, no correremos el riesgo de ver nuestra casa espiritual caer.
La durabilidad de cualquier edificio depende de tres cosas: los materiales utilizados, conocimiento ejercitado en su construcción y su fundación. materiales inferiores, mismo usados con habilidad, no pueden aguantar por mucho tiempo los elementos de la naturaleza. Ni los materiales superiores, si usados con negligencia, podrán resistir. Una combinación de materiales perfectos y sabiduría en la construcción es necesario para que el edificio permanezca por largo tiempo. Es necesario también que sea construido
sobre una fundación sólida.
Necesitamos aplicar las mismas verdades en la construcción de nuestras vidas. Los materiales a ser empleados deben ser escogidos con cuidado y el trabajo de la estructura debe ser realizado con planificación y sabiduría. Su base debe ser fundada sobre terreno sólido.
Jesus desafía a cada un de nosotros, en el Sermón del Monte, a construir para la eternidad. Él nos persuade a rechazar materiales inferiores como el egoísmo, la lujuria, la hipocresía y el odio. Tales materiales solo conducen a fracasos y destrucción.
Los materiales que Él recomienda para que la construcción de nuestras vidas permanezca por largo tiempo, hasta la eternidad, son: humildad, mansedumbre, rectitud, misericordia y pureza. La calidad de estos materiales fue testada y probada a través de los siglos.
Debemos estar atentos a las instrucciones del Maestro Arquitecto. Siguiendo Sus recomendaciones, no correremos el riesgo de ver nuestra casa espiritual caer.


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